Érase una vez la vida  

15 febrero 2009


Acabo de enterarme de que ha muerto el guionista y productor francés Albert Barillé, creador de una gran serie de dibujos animados para grandes y pequeños como nunca jamás habrá, me refiero a la saga de "Érase una vez...", de la cual había diferentes versiones: Érase una vez el hombre...; ...el espacio; ...el cuerpo humano; ...las Américas; ...los inventores; ...los exploradores; ...la música y ...nuestra tierra.


Sin duda mi preferida era la de "Érase una vez el cuerpo humano", que aparte de enseñarme muchas cosas que jamás olvidaré, como es la función de los leucocitos o de los glóbulos rojos, me hacía soñar y creer que dentro de mi cuerpo había diminutos seres que se lo pasaban pipa viajando, corriendo de un lugar a otro, luchando contra los invasores, haciendo cosas buenas por mí, controlado todo el sistema por el señor barbudo y sabio que desde la central (el cerebro) velaba y activaba los diferentes dispositivos. Aquello sí que eran series, por no hablar de la sintonía ¿quién no se sabe al menos una?

Según leo en 20 minutos, su filosofía de vida fue estimular la curiosidad de los niños, tratándolos como si fueran adultos capaces de comprender muchas más cosas de lo que los mayores creen.

Si algún día tengo niños, sin duda trataré de que las vean y disfruten como lo hice yo.




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Montaña rusa emocional  

14 febrero 2009

¿Cómo puede alguien cambiar tanto de estado anímico de un día para otro? Me ocurre muchas veces ¿estaré medio loca? Bueno, no le hagáis esta pregunta a mis hermanos...

Ayer por ejemplo fue un día muy felíz, no había un motivo exacto para serlo, quizás fue el sol que me daba en la cara, pasear por la calle, sentirme libre, tener tiempo para mí, ir a ver a mi amiga Caty, no tener una obligación imperiosa... el caso es que iba por la calle pensando "soy taaaan felíz". En realidad tenía motivos para estar un poco cabreadilla: tuve que madrugar para recuperar clases después de dormir poco, había tenido décimas de fiebre por la noche, había visto llorar a una amiga por la muerte de su abuelo, tenía dolor de garganta, estuve casi una hora dando vueltas por Badajoz buscando aparcamiento, acababa de decirme el dentista que tenía una pequeña caries*. Sin embargo estaba tan pancha y decidí estar contenta.

Hoy sin embargo estoy "destroyer total", ya para empezar me he despertado con dolor de riñones, cagándome en la gente que es felíz, luego se me ha pasado el cabreo y he pasado a la etapa sentimental, con deciros que visto en la tele cómo le daban un TP de Oro a Manuel Alexandre y se me han saltado las lágrimas, llevo todo el día con el pijama, conectada a Internet en plan vicio total y comiendo "guarrerías" (léase chucherías), menos mal que estoy liada en un comentario de la peli "Hable con ella" que me mantiene alejada de los malos pensamientos.

Para olvidar todas las tonterías que acabo de decir, os pongo un vídeo muy chulo que me trae muchos recuerdos y que tiene que ver con mi visita al dentista.




¿Por qué cullons cuando le dices a alguien que tienes una caries te miran con cara de asco como si no te lavaras los dientes? Afortunados ellos que no las padecen.

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Pequeña lista de amores y de odios (versión infancia)  

05 febrero 2009


En la foto Pablo, Velvetinna y la calvorota es Evelyn (una amiga de la infancia)

Últimamente con los exámenes no puedo escribir cosas profundas, mis neuronas están íntegramente dedicadas a la Enfermería, incluso cuando sueño cosas absurdas algo de relación con la carrera tiene (sino a qué viene soñarse con que tenía que diseccionar un mejillón en clase, hacerle una foto y darle el carrete a la profesora). El caso es que entre apunte y apunte me ha dado por hacer listas de cosas. Aquí os dejo una, no sé si es la edad o qué, pero me parece
divertido y curioso, a ver si coincidimos en algo, son cosas que se remontan a mi infancia.

Cosas que amaba o me encantaban:
  • Los chupa-chups de la farmacia para quitar las llaguitas de la boca.
  • Las aspirinas infantiles (un poco drogadicta sí que era).
  • La coca-cola.
  • Los cómics de Zipi y Zape.
  • Las películas de Parchís.
  • Los juegos de mesa (sobre todo el Hotel)
  • Ver el 1, 2, 3.
  • El chocolate (mi madre lo "racionaba" al estilo de la postguerra)
  • Jugar a las muñecas.
  • Mi perro Podo.
  • Las pizarras mágicas.
  • El Lumirama (me levantaba súper temprano para empezar a "crear")
  • La rueda de la Moda
  • Quedarme a dormir en casa de mis primas.
  • La piscina ¿os acordáis de la piscina Conde?
  • Maquillarme.
  • Los helados.
  • Patinar.
  • Disfrazarme.
  • Las historias de fantasmas.
  • Practicar deportes y bailes.
Cosas que odiaba o me daban miedo:
  • El olor de los pimientos fritos (ahora me encantan).
  • La blandura de las gominolas (sólo me gustaban las moras).
  • Las caretas de monstruos me horrorizaban.
  • Quedarme sola.
  • Los temas de religión, el ángel de la guarda, y eso de que Dios estaba en todas partes.
  • Mariano "el practicante" (¿por qué antes ponían tantas inyecciones?)
  • El palito de madera que el médico te metía hasta las amígdalas.
  • Echarme la siesta bajo la amenaza de no ir a la feria (me pasaba la tarde dando vueltas en la cama y enredando).
  • Las matemáticas, ya desde los conjuntos y subconjuntos que doña Blanca trataba de que entendiéramos con 7 años, mal lo llevaba.
  • Que se me perdieran los zapatos de la Barbie, con los monos que eran, y que la Barbie se quedara sin articulación del cuello.
  • No soportaba a una niña de mi clase, no diré nombres, pero creo que no era la única.
  • Que me hicieran cosquillas en la barriga.
Uff hay un montón de cosas que permanecen intactas, otras que han cambiado horrores.

Pues nada, ahí os dejo entretenidos un rato, yo tengo que estudiar.

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