Veranos de antaño  

01 julio 2009

Alberto sin forzar la sonrisa, Pablo con mi prima Irene de pequeñina y yo con mi vestido de gatos

Me acuerdo de los veranos en casa cuando éramos pequeños, con mis hermanos y primos, todos juntos. Todos los días eran una ilusión y no había tiempo para el aburrimiento.

Cuando comenzaba Junio y ya casi habíamos terminado el curso, en el colegio se respiraba un ambiente relajado. Las niñas echábamos una mano a las maestras de parvulitos, mientras preparaban la fiesta de despedida del colegio. Me gustaba pasar un rato con los más peques, allí olía distinto, a infancia, "al Quintana" diciendo a la maestra de prácticas que no quería hacer gimnasia, a la cesta de los bocadillos, a los cuentos polvorientos, a tizas de colores, a la plastilina, a ceras, a caramelos de anís y a la colonia de Doña Blanca.

Nos conformábamos con cualquier cosa, me sorprende la capacidad que teníamos para ser felices. Yo lo era porque sabía que pronto vendrían mis primos de Madrid a la Feria de San Juan, y pasaríamos tardes divertidas en casa de mi abuela, bañando a mi prima Irene con mi tía, pintándome las uñas de rojo y esperando al hombre que vendía "pirulís" y caramelos artesanos por la calle. A mí sólo me gustaban las golosinas de color rosa, pero más tarde descubrí que fueran del color que fueran, todas sabían igual. Las tardes las pasábamos molestando a mi tía Joaqui, a mi tía Concha y a mi abuela, que querían dormir la siesta y nosotros sólo pretendíamos pasarlo bien metidos todos en la piscina Toy que tenía en el patio.

En aquella época me daba la sensación de que se preparaban fiestas todos los días, cuando no era el cumpleaños de uno, era el santo del otro y acabábamos de cacahuetes y fanta de naranja hasta las orejas. La piscina Conde y la Granadilla eran nuestra playa, y tan contentos. Por entonces podíamos pasarnos seis horas seguidas en el agua sin arrugarnos, no usábamos apenas protectores solares (por más que mi madre se empeñara) y acababamos el verano con un moreno negruzco que cualquier pija adicta a los rayos UVA hubiera querido para sí.

Éramos buenos estudiantes, pero siempre nos compraban los típicos cuadernillos de problemas, e incluso nos apuntaban a clases particulares para repasar. Recuerdo que íbamos a clase de Lourdes. De ella recuerdo que se preparaba para Guardia Civil y que su madre le quitaba la marca Levi's de las camisas que eran viejas, y se las cosía a otras nuevas. A las clases también iban los "niños malos" de mi colegio, los típicos a los que todos teníamos un poco de miedo. Gracias a eso descubrí que no eran ni tan malos ni tan grandes.

En las clases de Lourdes, mi prima Sonia metió un día el dedo en el ventilador y se hizo bastante daño, tengo la ligera sensación de que yo la induje a ello, pero no hay pruebas que lo confirmen. A la pobre también le pillé los dedos con la puerta del Austin Victoria de mi padre, pero fue un accidente, lo juro. Fue una mañana que estábamos bañándonos en el río, donde sonaban de fondo canciones de Tino Casal.

Por las noches salíamos a alguna terracita donde estarían mis tíos y mis primas Eva y Nuria. Con Eva siempre competía a ver cuál de las dos tenía la muñeca más chula, el juguete más bonito, siempre estábamos copiándonos la una a la otra, nos pedíamos el mismo polo, y nos llamábamos a voces ¡¡fijona!! Éramos un caso. Con ella practicaba deportes como el ciclismo, patinaje artístico, ir a los recados (el Acebes ¿te acuerdas?), subir los tres pisos de la casa de Inma, comer bocadillos de Nocilla, jugar a las tiendas en la calle, aprender a dibujar las muñecas que nos enseñaba su hermana Nuria tan sensuales con sus tacones y todo, y también ver libros de mayores.

Luego, cuando se acababa el verano, ya hartos de vaguear y de comer helados, comenzaba el colegio con bastante ilusión, con los libros nuevos oliendo al plástico del forro (y con los libros viejos de mi hermano Pablo con sus caricaturas hechas a boli, y sus dibujos obscenos que tanto me fastidiaban), mi estuche de Candy Candy, mis sacapuntas con forma de animalito, mi lápiz mordisqueado...

El final del verano no era triste, tan sólo en el último episodio de Verano Azul. Pronto vendría el otoño y sería el cumpleaños de Almudena, luego de Pablo, luego de Alberto, las Navidades... y así sucesivamente.

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10 comentarios: to “ Veranos de antaño

  • Mi hermana y yo
    01:15  

    Ainsssssssss que felicidad todo el día jugando y...no olvides "SPH" te acuerdas??? muy bueno.
    Un besote.

  • Evla
    12:06  

    Qué recuerdos, me has hecho retroceder treinta años atrás y vivir en unos minutos mi vacaciones infantiles. Recuerdo los cuadernos de verano. Tuve uno de Santillana y en la portada había una foto enorme de gente en la playa. Por supuesto, yo me quedaba boba mirando la portada y soñando despierta con estar allí y rara vez abría el libro.

  • manuel77
    11:48  

    Muy buena. Y dale recuerdos a Nuria!

  • Caty Cordero
    15:54  

    Hija mía, que bien cuentas tus recuerdos...lo que más me gusta es que parece estar viéndolo con mis propios ojos de lo bien que está descrito.

    Un beso!!!

  • velvetinna
    22:55  

    Si os he hecho rememorar recuerdos felices de vuestra infancia... entonces esta entrada ha cumplido su función. Me gusta que os guste.
    Besitos a todos.

  • la pequeña candi
    08:59  

    Madre... la piscina Conde... ¡Ay que caló!
    ¿Verdad que verano y abuelos van unido?
    Un besazo Begooo!

  • Jesús Limón
    00:51  

    Muy buena la entrada Bego, joder, me ha entrado la melancolía por momentos, que tiempos!!, para mí muy felices. Sin preocupaciones, comederos de cabezas, etc... Feliz verano!! Bss.

  • En cuanto a mí, soy estudiante de Biología a tiempo parcial, jeje, la otra parte de mi tiempo la acapara el atletismo.
    03:16  

    .....""Cualquier pija adicta..."" jajajajaja que bueno!!! ahí le has dado!!!! jaja..Sabes una cosa, una de las cosas y valga la reBuznancia, que nunca he soportado ni soporto, es tener un lapiz mordisqueado, me encantan los lápices, me considero amigo del grafito, pero eso de que estén mordisqueados me pone de los nervios.....manias.

    Me encanta el post, cuantas verdades....

  • velvetinna
    13:37  

    Jajaja eres un caso!! En lo que te has ido a fijar!! Yo de pequeña RECONOZCO que lo hacía (mordisquear los lápices), y me pasaba las clases quitándole las astillitas que quedaban sueltas. Ahora de mayor no sólo no lo hago, es que tengo hasta colección de lápices bonitos, me han traído uno mu bonito de Kafka desde Praga na menos jejeje. Un beso.

  • Las Amigas de la Bodega
    13:04  

    Jo qué bonita entrada.. me ha gustado mucho y como dicen todos me ha recordado tanto a mi infancia.. y a mis abuelos.. sobre todos a ellos.. un besito

 

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